Detrás de la Razón – Lo impensable: EEUU queda aislado en la ONU

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si algo ha caracterizado al Gobierno de Donald Trump, que apenas va a cumplir un año en la Casa Blanca, ha sido la diplomacia del conflicto.

Si algo ha caracterizado al Gobierno de Donald Trump, ha sido la diplomacia del conflicto, el verbo agresivo y la retirada de Estados Unidos -la llamada potencia del mundo- de bloques, acuerdos y organismos multilaterales que tienen como misión un mejor porvenir y el beneficio mundial.

Si damos un vistazo, con tan solo una firma y una postura que en todos los casos ha sido unilateral y ha generado el rechazo del concierto de naciones, el presidente estadounidense, Donald Trump ha sacado a EE.UU. del Acuerdo de París sobre cambio climático, también del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), y más recientemente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), en la que por cierto le acompañó con la misma decisión su eterno aliado Israel.

De igual forma Trump retiró a su país del Pacto Mundial de la Migración y tomó la decisión de no certificar el acuerdo nuclear logrado entre Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), amenazando con retirarse, en contracorriente del resto de países que sí reconocen el cumplimiento del pacto.

Ahora la gota que ha derramado el vaso, ha sido la decisión de reconocer a la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén) como capital de Israel y la intención de trasladar la embajada estadounidense a dicho territorio, pasando por alto al derecho internacional, a la causa palestina y desconociendo las reacciones a nivel mundial que se oponen a dicha medida que afecta la posibilidad de paz en Oriente Medio.

Todo esto ha dejado en evidencia una sola cosa, Washington parece ir actuando solo y sin recibir apoyo, salvo de su amigo inseparable: Tel Aviv. En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) 14 países, incluyendo a sus aliados más cercanos, le dijeron si al proyecto de resolución que rechazaba la decisión unilateral de Trump de reconocer a Al-Quds como capital israelí.

Aliados claves de Estados Unidos, como el Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Ucrania, votaron a favor de la medida al considerar que cualquier decisión sobre el estatuto de Jerusalén ‘no tiene fuerza legal, es nula y carente de validez y debe ser revocada’.

Aunque con su rol de miembro permanente vetó dicha resolución, no pudo evitar el hecho de que ningún país le haya consentido su postura. Hasta un periódico israelí, Times of Israel, señaló lo ocurrido como una posibilidad de problemas para EE.UU. e Israel en los organismos internacionales.

Para expertos en la materia, aunque Washington no se retracte en su decisión sobre Al-Quds (Jerusalén), pese a lo que diga la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el costo de tal medida reflejaría su rebeldía desde el punto de vista internacional.

El proyecto de resolución incluía también una petición a todos los países para que se abstengan de abrir embajadas en Jerusalén y pedía a los estados miembro que no reconozcan ninguna acción que sea contraria a las resoluciones de la ONU sobre el estatuto de la ciudad.

El tema no termina acá, Palestina solicitó la convocatoria de una reunión ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) para votar nuevamente una resolución contra la decisión de Estados Unidos. En este escenario habría que ver qué sucede, pero las estimaciones de que los 193 estados miembros, o casi todos, respalden la resolución son altas.

Hay que recordar que ningún país tiene el poder de vetar las resoluciones de la AGNU, formada por 193 países.

Aunque la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, consideró el veto una fuente de orgullo y fortaleza, su rostro no pudo ocultar la impotencia del rechazo a la medida que defiende su país.

Todo parece indicar que la actual diplomacia norteamericana va encaminada no sólo a encender el contexto global, sino a reforzar nuevamente a Estados Unidos como un país que imponga a costa de cualquier vía lo que considere correcto para su ‘seguridad nacional’ y para la ‘seguridad mundial’. No es un secreto y lo ha expresado Donald Trump.

¿Seguirá aislándose Estados Unidos del concierto de naciones? ¿Está Donald Trump seguro de que logrará de esa manera resurgir al Estados Unidos poderoso del que tanto habla desde su campaña electoral?

En ‘Detrás de la Razón’ los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por: Danny Pérez Díaz.

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